Visión y deporte · Temas

Después de una cirugía refractiva

Qué cambia en la visión binocular y cuándo conviene medir y entrenar.

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Qué corrige y qué no

La cirugía refractiva corrige la graduación: después de la intervención, cada ojo ve nítido sin anteojos ni lentes de contacto. Es un cambio enorme para quien hace deporte. Lo que la cirugía no toca es cómo los dos ojos se coordinan entre sí: la profundidad, la fusión, los movimientos oculares siguen siendo los mismos que antes, para bien o para mal.

Hay un caso frecuente en el que sí mejora la coordinación: cuando había una diferencia grande entre los dos ojos y la cirugía la reduce. Con imágenes más parecidas, al cerebro le resulta más fácil fusionarlas.

La adaptación

Las primeras semanas la visión se acomoda: la nitidez fluctúa, el contraste con poca luz puede estar por debajo de lo habitual y el ojo seco es una molestia habitual del posoperatorio. Los tiempos y los cuidados los indica el cirujano; no conviene medir ni entrenar la visión binocular hasta que la corrección esté estable.

Una decisión que sí afecta la binocularidad es la llamada «monovisión»: corregir un ojo para lejos y el otro para cerca. Resuelve la presbicia sin anteojos, pero a costa de profundidad. Para quien compite, es una conversación que vale la pena tener antes, con el oftalmólogo.

Cuándo medir y entrenar

Con la corrección estable, una evaluación binocular muestra el punto de partida real: qué mejoró por sí solo con la cirugía y qué sigue igual. A partir de ahí, si hay margen, se entrena. Y como cada medición queda con sus condiciones, la comparación con lo previo a la cirugía es un dato, no una impresión.

Funciones visuales de las que habla
Agudeza visualEstereopsisFusión binocularSensibilidad al contraste

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